Home

Normalmente en Occidente, la imagen que se tiene cuando se habla sobre dragones, es la de una criatura que parece un lagarto-dinosaurio de enormes proporciones y aspecto temible, con alas membranosas parecidas a las de un gigantesco murciélago, cuatro patas, cola larga y con terminación puntiaguda, y que además escupe fuego.

Pero en realidad en muchos países existe este mito, y sus formas y cualidades varían mucho en función de la cultura de cada uno de ellos. Además tiene "parientes" que suelen ser confundidos con él, como varias especies de serpientes marinas, lagartos gigantes y otras criaturas sobrenaturales con aspecto de reptil, e incluso de león.

Vamos a intentar dar una visión lo más completa posible acerca de este fabuloso animal, de sus diversos tipos, formas y cualidades, de sus costumbres y comportamientos, de las leyendas existentes en torno a ellos y su influencia en el arte y la religión.

La mayoría de dragones reúnen una serie de características comunes que ayudan a diferenciarlos de otros parientes o especies: suelen tener aspecto de reptil y la capacidad de volar (aunque los hay con y sin alas, pues se supone que esta capacidad es aportada en gran medida por una piedra mágica, la draconita), expulsan por la boca fuego, agua o sustancias tóxicas, son protectores o guardianes de tesoros, y casi siempre poseen algún tipo de magia o poder.

En Oriente se considera a los dragones seres básicamente protectores y benefactores, símbolo de sabiduría; son venerados y están dotados de una gran carga mágica.